Las obras de la Fuente de Goya vuelven a licitación tras quedar desiertas
El Ayuntamiento reinicia el concurso de la reforma de la Fuente de Goya, en la plaza del Pilar, después de que no se presentara ninguna oferta.

La reforma de la plaza del Pilar arranca con un tropiezo administrativo. El contrato para remodelar el entorno de la Fuente de Goya quedó desierto al no presentarse ninguna empresa, y el Ayuntamiento de Zaragoza se ha visto obligado a reiniciar el procedimiento, que ha vuelto a salir a licitación este martes. Así lo ha adelantado Heraldo de Aragón.
Desde el Gobierno municipal se resta importancia al contratiempo: sostienen que no alterará el calendario previsto y que los trabajos empezarán una vez terminen las Fiestas del Pilar, cuando la plaza recupere su uso cotidiano tras el pico de actividad de octubre.
Qué se aprobó en julio
El Gobierno de Zaragoza dio luz verde en julio al expediente de contratación y a la apertura del procedimiento de adjudicación de dos de las tres actuaciones proyectadas en la plaza. La intervención en la Fuente de Goya era una de ellas. Al cerrarse el plazo sin ofertas, el consistorio ha tenido que repetir el trámite desde el principio, con la consiguiente pérdida de semanas en el cronograma administrativo.
Que un contrato de obra quede desierto no es excepcional en el momento actual del sector: la carga de trabajo de las constructoras y el encarecimiento de materiales y mano de obra hacen que algunos presupuestos base resulten poco atractivos para las empresas. La consecuencia práctica es siempre la misma: volver a publicar el anuncio y esperar a que esta vez sí haya candidatos.
Una plaza más accesible, verde y fresca
El objetivo declarado del conjunto de actuaciones es transformar el gran vacío urbano del Casco Histórico en un espacio más amable. Los ejes del proyecto son tres: mejorar la accesibilidad, incorporar más vegetación y reducir la sensación térmica en los meses de calor, cuando la explanada se convierte en una superficie difícil de atravesar a mediodía.
No es un debate nuevo. La plaza del Pilar, tal y como la conocemos hoy, es fruto de la gran reordenación de los años ochenta, que unificó un espacio antes fragmentado y lo dejó prácticamente despejado. Ese diseño, pensado para las grandes concentraciones —la ofrenda de flores, los conciertos, los actos multitudinarios—, funciona bien unos días al año y mucho peor el resto, cuando la falta de sombra y de zonas de estancia la vuelve poco practicable en verano.
A quién afecta
La actuación toca el centro simbólico de la ciudad, pero también el día a día de los vecinos del Casco Histórico y de quienes cruzan la plaza a diario para ir al trabajo o a hacer gestiones. Durante las obras habrá que contar con vallados y desvíos peatonales en el ámbito afectado, aunque el alcance concreto dependerá del calendario que fije finalmente la empresa adjudicataria.
El compromiso municipal, por ahora, es que los trabajos no interfieran con las Fiestas del Pilar y que empiecen inmediatamente después. Habrá que ver si la nueva licitación atrae ofertas: si volviera a quedar desierta, el Ayuntamiento tendría que replantear las condiciones del contrato, y ahí sí el calendario se resentiría de forma difícil de disimular.
Queda pendiente, además, la tercera actuación prevista en la plaza, que no entró en el paquete aprobado en julio junto a las otras dos. El proyecto global se ejecutará, por tanto, por fases, algo habitual en intervenciones sobre espacios públicos de este tamaño y con este nivel de uso.
Información elaborada a partir de la publicada por Heraldo de Aragón.
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