Trabajadores aragoneses se forman en China para la gigafactoría de Figueruelas
El primer grupo de profesionales contratados por la 'joint venture' de Stellantis y CATL aprende en Xiamen cómo fabricar celdas de batería LFP.

El primer grupo de profesionales contratados para la futura gigafactoría de baterías de Figueruelas ya está trabajando en China. Son equipos de producción y mantenimiento seleccionados localmente que, desde hace semanas, aprenden sobre el terreno cómo se fabrican celdas y módulos de batería en las instalaciones que CATL tiene en Xiamen. El proyecto, con casi 4.000 empleos previstos a pleno rendimiento, es la mayor apuesta industrial del entorno de Zaragoza y su plantilla saldrá en buena medida del mercado laboral de la ciudad y su área metropolitana.
La información, difundida por Europa Press y recogida por elDiario.es Aragón, procede de Contemporary Star Energy (CSE), la sociedad conjunta formada por Stellantis y el fabricante chino CATL que levanta la planta junto a la factoría de automóviles.
Qué están aprendiendo
La formación no es teórica: los participantes trabajan directamente en las líneas de fabricación junto a personal de CATL. El objetivo es que dominen los procesos específicos de las celdas de fosfato de hierro y litio (LFP), una tecnología que exige conocimientos muy concretos en la fabricación de electrodos, el ensamblaje y la llamada fase de formación de las celdas.
Antes de pisar las líneas, el grupo pasó por una etapa inicial de familiarización con las instalaciones, los equipos y el propio programa. La estancia incluye además actividades culturales compartidas entre los equipos de ambas compañías, pensadas para engrasar la relación entre plantillas que tendrán que trabajar juntas durante años.
El efecto bola de nieve
La clave del plan está en lo que ocurrirá cuando vuelvan. Estos profesionales serán los encargados de formar a los siguientes contratados en Aragón, en una transferencia de conocimiento pensada para que la empresa no dependa indefinidamente de personal desplazado desde China. Es, en la práctica, la creación desde cero de un perfil industrial que hasta ahora apenas existía en el entorno de Zaragoza: operarios y técnicos de mantenimiento especializados en fabricación de baterías.
El programa se anunció el 3 de septiembre y forma parte de un plan de contratación y formación escalonado que arrancó el 9 de julio de 2025, con la constitución de la sociedad conjunta. Ahora mismo se encuentra en su segunda fase, y las siguientes se irán activando conforme avance la obra y crezcan las necesidades de personal.
Cifras del proyecto
La gigafactoría prevé una inversión de 4.100 millones de euros y una capacidad de producción de hasta 50 GWh. A plena producción, la plantilla rondará las 4.000 personas. La planta se plantea como una pieza más dentro de la cadena de valor europea de baterías para vehículo eléctrico, en un momento en el que la industria del automóvil del continente intenta reducir su dependencia de suministros asiáticos.
Para Zaragoza, el impacto es indirecto pero real: la planta se levanta a pocos kilómetros de la ciudad, en un complejo que desde hace décadas emplea a miles de personas residentes en los barrios zaragozanos y que mueve una densa red de proveedores en los polígonos del entorno. Cualquier movimiento en Figueruelas se nota en el empleo industrial de la capital.
La compañía no ha detallado cuántas personas integran este primer grupo desplazado ni el calendario exacto de las siguientes fases de contratación, que irán anunciándose de forma gradual. Mientras tanto, el panorama social y económico de Aragón sigue marcado por la desigualdad en el acceso a la vivienda, un factor que condicionará la llegada de nuevos trabajadores al entorno de la planta.
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Elaborado a partir de información publicada por elDiario.es Aragón · Fuente primaria: documento original