Hace 15 años ETA dejó las armas: así lo vivieron Zaragoza y Aragón
El 20 de octubre de 2011 ETA anunció el cese definitivo de su actividad armada. En Zaragoza y Aragón la noticia se recibió con alivio, memoria y mucha prudencia.

El 20 de octubre de 2011 la banda terrorista ETA anunció el cese definitivo de su actividad armada. Quince años después, aquel comunicado sigue siendo una de las fechas que más marcaron la política española reciente, y en Zaragoza y en el resto de Aragón se recibió con una mezcla de alivio, emoción contenida y desconfianza. Así lo recoge Aragón Digital en su repaso hemerográfico a la cobertura que hizo aquel día.
Una noticia con una herida muy cercana
El anuncio llegaba después de décadas de violencia que dejaron 858 víctimas mortales en España. En Aragón, el recuerdo estaba —y sigue estando— especialmente ligado al asesinato de Manuel Giménez Abad, entonces presidente del Partido Popular aragonés, tiroteado por ETA el 6 de mayo de 2001 cuando caminaba con su hijo hacia La Romareda. Aquel crimen convirtió una calle cualquiera de la ciudad en un lugar de memoria para varias generaciones de zaragozanos.
Por eso, cuando se conoció el comunicado de la banda, las reacciones en la comunidad combinaron la satisfacción por el final de los atentados con la insistencia en que quedaban pasos pendientes: la entrega de las armas y la disolución de la organización.
Qué dijeron los partidos aragoneses
Desde las Cortes de Aragón, el portavoz del PP, Antonio Torres, celebró que "ETA no volverá a matar", aunque subrayó que la alegría no podría ser completa hasta que la banda se disolviera. El socialista Javier Sada habló de "un día histórico para España", pero pidió prudencia recordando las treguas anteriores que habían terminado en fracaso.
El Partido Aragonés, por boca de Alfredo Boné, apeló igualmente a la cautela. La entonces presidenta de Chunta Aragonesista, Nieves Ibeas, reconoció la emoción de asistir a un momento que durante años pareció imposible. Izquierda Unida reclamó a ETA que diera los siguientes pasos: entregar las armas y aceptar las reglas democráticas.
Las víctimas, las más prudentes
El tono más exigente llegó desde las asociaciones de víctimas. El entonces presidente de la AVT en Aragón, José Marco, advirtió de que no tendría sentido que "se les premie por anunciar que no van a volver a matar" y reclamó la desaparición definitiva de la banda. Esa prudencia fue el denominador común de casi todas las voces consultadas aquel día: el anuncio era importante, pero no equivalía a un final cerrado.
Belloch: conversaciones técnicas, no políticas
El entonces alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, también valoró positivamente el comunicado, pero descartó de plano cualquier negociación política con la organización. En su opinión, lo único que cabía eran conversaciones de carácter técnico orientadas a la entrega del armamento. La postura encajaba con la línea mayoritaria en los ayuntamientos y gobiernos de la época, que separaban el desarme de cualquier contrapartida.
Por qué importa recordarlo hoy
Quince años después, el 20 de octubre de 2011 se ha incorporado al calendario de fechas que explican la España reciente. En Zaragoza, la efeméride tiene además un componente local: la ciudad fue escenario de uno de los atentados que más impacto causaron en Aragón, y el nombre de Giménez Abad da hoy título a una fundación dedicada al estudio parlamentario y a la convivencia democrática.
Revisar cómo se contó aquel día permite algo más que nostalgia informativa: muestra que la reacción inmediata no fue la celebración sin matices, sino una mezcla de alivio y exigencia. Entre quienes habían perdido a alguien, la pregunta no era qué se anunciaba, sino qué iba a pasar después.
Fuente: Aragón Digital, que ha recuperado su cobertura original de las reacciones políticas y de las víctimas en Aragón al anuncio del cese definitivo de la actividad armada de ETA.
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Elaborado a partir de información publicada por Aragón Digital · Fuente primaria: documento original