Hace 20 años: el pregón reivindicativo de Amaral abrió el Pilar de 2006
El 8 de octubre de 2006 Eva Amaral y Juan Aguirre pregonaron las Fiestas del Pilar en una plaza teñida de azul por la Expo 2008.

Dos décadas después, aquel pregón sigue siendo uno de los más recordados de las últimas Fiestas del Pilar. El 8 de octubre de 2006, el dúo zaragozano Amaral se asomó al balcón del Ayuntamiento para abrir ocho días de fiesta ante una plaza del Pilar abarrotada. Lo recuerda ahora Aragón Digital en su sección de hemeroteca, recuperando la crónica que publicó entonces.
Un discurso que mezcló emoción y reivindicación
Eva Amaral y Juan Aguirre fueron recibidos con una ovación por los miles de personas congregadas en el Casco Histórico. Antes de que tomaran la palabra intervinieron el entonces alcalde, Juan Alberto Belloch, y la concejal de Fiestas de aquel mandato, Rosa Borraz.
El pregón no se quedó en el saludo protocolario. El dúo defendió una ciudad plural y abierta, en la que cupieran todas las personas con independencia de su color, su raza, su orientación sexual o sus creencias religiosas. Fue una de las ideas centrales del discurso, pronunciado ante una plaza que respondía con aplausos.
«En este balcón estáis todos, verdadera alma de las fiestas», proclamó Eva Amaral.
Hubo también peticiones directas al consistorio. Amaral reclamó que el Ayuntamiento se dejara «la piel» para lograr una ciudad más justa y para proteger los parques, las riberas de los ríos y la identidad zaragozana. El discurso terminó con vivas a Zaragoza, a las Fiestas del Pilar y a Aragón, justo antes del chupinazo que da por inaugurado el programa festivo.
Una plaza convertida en mar azul
Lo que vino después quedó asociado para siempre a la ciudad de aquellos años, la que se preparaba para la Expo 2008. Entre el público se repartieron cartulinas azules que, levantadas a la vez, convirtieron la plaza en un enorme mar bajo el lema «la Expo somos todos». Aquella muestra internacional dedicada al agua y al desarrollo sostenible era entonces el gran proyecto urbano de Zaragoza y se coló en todos los actos públicos.
El espectáculo se completó con música, proyecciones sobre la fachada del Ayuntamiento, personajes inspirados en el agua fluvial, confeti y un castillo de fuegos artificiales. Una puesta en escena pensada para una plaza llena y para una ciudad que quería enseñar al mundo su transformación.
Qué queda de aquel Pilar
Veinte años después, el esquema básico del arranque de las fiestas se mantiene: pregón desde el balcón consistorial, chupinazo y plaza llena. Han cambiado el programa, los escenarios y el reparto de actividades por los distritos, con propuestas repartidas por la ciudad y recintos de conciertos fuera del centro, como el gran recinto musical montado en Valdespartera.
También ha cambiado el peso de la agenda cultural, que hoy reparte teatro, exposiciones, jota y conciertos a lo largo de toda la semana. Si quieres ver cómo se organiza el programa de este año, puedes consultar la guía cultural de las fiestas de 2026, además de la oferta gastronómica repartida por los parques.
Lo que no ha cambiado es el papel del pregón como declaración de intenciones. En 2006 sirvió para pedir una ciudad más justa y para reivindicar la protección de los parques y de las riberas del Ebro; en años posteriores otros pregoneros han aprovechado el balcón para lanzar mensajes parecidos. La plaza del Pilar sigue siendo el altavoz más grande que tiene la ciudad durante unos días de octubre.
La crónica original de aquel 8 de octubre fue publicada por Aragón Digital, que la ha recuperado ahora en su repaso a la hemeroteca aragonesa.
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Elaborado a partir de información publicada por Aragón Digital · Fuente primaria: documento original