La Comparsa de Gigantes y Cabezudos: 47 personas y 28 gigantes tras las máscaras
Un reportaje gráfico de Heraldo muestra el trabajo del grupo más popular del Pilar: 47 integrantes, 28 gigantes y varias mujeres que se estrenan este año.

Detrás de cada paso del Morico, de cada giro del Rey y de cada carrera de los caballitos hay personas que cargan kilos a la espalda durante horas. Un reportaje fotográfico publicado por Heraldo de Aragón se ha metido entre bambalinas de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Zaragoza para enseñar quién hay bajo las máscaras del grupo más querido de las Fiestas del Pilar.
47 personas y 28 gigantes
La comparsa municipal la forman 47 personas, repartidas entre los distintos personajes que componen el desfile. Solo de gigantes salen 28 figuras, a las que se suman cabezudos y caballitos. El trabajo es colectivo: los minutos previos a cada salida son de revisión, ajustes y últimos detalles, y la compenetración del grupo es lo que permite que todo funcione una vez que la comparsa pisa la calle.
Una de las novedades de este año es que varias mujeres han superado las pruebas de acceso y ya se han puesto bajo la estructura de algún gigante y de los caballitos. Es el caso de María del Mar Escribano, que se estrena esta temporada con uno de los caballitos y afronta la experiencia, según el reportaje, con ilusión por esta nueva etapa.
Veteranos y relevos
Frente a los que llegan, están los que llevan media vida en la comparsa. José Miguel Ballester acumula treinta años en el grupo y tres portando al Morico, probablemente el personaje más querido por los niños y el que más expectación levanta cuando aparece con la vejiga en la mano. Francisco Javier Usón lleva desde 2013 con el Verrugón.
Para José María Sánchez, que da vida al Rey —uno de los gigantes más pesados junto con El Quijote—, este año tiene un significado especial: se jubila el próximo. Son décadas de fiestas vistas desde dentro de una estructura de madera y tela, con la visibilidad reducida y el peso repartido sobre los hombros.
Un recorrido que llega a los barrios
La comparsa no se queda en el centro. El reportaje recoge los preparativos de una salida en el barrio Oliver, en el distrito de Oliver-Valdefierro, uno de los muchos recorridos que el grupo hace por los barrios de la ciudad durante las fiestas. Esa descentralización es parte de su identidad: los gigantes y cabezudos son de todos los zaragozanos, no solo de quienes pueden acercarse a la plaza del Pilar.
La comparsa es una de las tradiciones más antiguas y reconocibles del Pilar, un patrimonio que se mantiene vivo gracias a un relevo generacional que este año incorpora caras nuevas. Mientras la ciudad vive el resto del programa festivo —de la Ofrenda de Flores con 994 grupos a los conciertos de la plaza del Pilar o las ferias instaladas en Valdespartera—, los gigantes siguen saliendo cada mañana a encontrarse con un público que no falla: los críos que corren delante y los adultos que, alguna vez, también corrieron.
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Elaborado a partir de información publicada por Heraldo de Aragón · Zaragoza · Fuente primaria: documento original