Los Niños del Ébano cantan al hormigón: cinco edificios de Zaragoza hechos canción
El dúo zaragozano convierte la Torre Pikolín, el edificio de Correos o la Facultad de Matemáticas en escenario y concepto de cinco temas musicales.

Hay edificios por los que pasas cada día sin levantar la vista. Un dúo zaragozano, Los Niños del Ébano, ha decidido mirarlos de frente y convertirlos en el eje de un proyecto musical que ya ha empezado a publicarse por entregas. Se llama Brut Series y propone algo tan sencillo como poco habitual: que la arquitectura de hormigón de la ciudad deje de ser decorado y pase a formar parte de la canción.
Según ha contado el grupo a Aragón Digital, detrás del proyecto están Manu y Javi, que han elegido cinco construcciones zaragozanas —algunas consideradas feas por buena parte de quienes las ven a diario— para dar forma visual y conceptual a cinco temas. Las piezas se pueden escuchar en Spotify y en sus redes, donde se publican bajo el perfil @ninosdelebano.
Un edificio por canción
El punto de partida es la antigua Opel Iglesias Zavisa, en la avenida Cataluña, en el distrito del Rabal. Allí sitúan el tema Mesas largas, con el protagonismo puesto en su escalera helicoidal de hormigón, el elemento más reconocible de un conjunto que recibió el Trofeo Ricardo Magdalena en 2007 por su diseño. Tras el cierre del concesionario y el derribo parcial de las instalaciones, esa escalera quedó como uno de los pocos testimonios del complejo original.
La serie sigue con Volver a verte, cuyas imágenes se grabaron en el edificio de Correos de la avenida Anselmo Clavé, y con Rey de la cancha, rodado en la Facultad de Matemáticas de la Universidad de Zaragoza. En el lanzamiento de este último, el propio grupo resumía la intención del proyecto: lograr que "la arquitectura brutalista y la música se den la mano" mientras se pone en valor el patrimonio de la ciudad.
Otra de las protagonistas es la Torre Pikolín, levantada en 1973 con proyecto del arquitecto Ángel Colás y un mural cerámico de C. Ramírez. Sirve de marco a Como Pikolín. La lista se completa con Parque Roma, otro de los conjuntos residenciales que han acabado formando parte del imaginario urbano zaragozano.
"Hormigón emocional"
La idea de fondo no es arquitectónica, sino personal. "El hormigón no finge, es crudo, firme, sin maquillaje, como muchas de las cosas que vivimos", explican los responsables del proyecto. De ahí que cada edificio funcione casi como un integrante más del tema: no aparece al fondo del vídeo, sino que condiciona el concepto y la identidad visual de la canción.
Ellos mismos lo describen así: "Este proyecto parte de ahí, de estructuras que aguantan más de lo que muestran, vida cotidiana, arquitectura brutalista, música con amigos en 12 metros cuadrados". Y rematan con la frase que mejor condensa el planteamiento: "Esto no es solo música. Es hormigón emocional".
Una mirada distinta al patrimonio reciente
El brutalismo y la arquitectura de los años sesenta y setenta llevan tiempo reivindicándose en toda Europa, después de décadas de desprecio y de derribos. En Zaragoza, buena parte de ese patrimonio sigue en uso —facultades, bloques de viviendas, sedes administrativas— sin que exista una lectura cultural ampliamente compartida sobre su valor. Iniciativas como esta, nacidas desde la música y no desde el ámbito académico, funcionan como una vía de entrada distinta: quien escucha la canción acaba fijándose en una escalera o en un mural por los que ha pasado cien veces.
El proyecto llega además en un momento de atención al patrimonio construido de la ciudad, con hitos como el centenario del edificio de Correos del paseo Independencia. Los temas de Brut Series se van publicando de forma escalonada, de modo que quedan entregas por conocer.
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Elaborado a partir de información publicada por Aragón Digital · Fuente primaria: documento original