El viñedo del parque Macanaz llega a su primera cosecha casi sin uva
La asociación vecinal Tío Jorge Arrabal denuncia falta de mantenimiento en las 129 cepas del Jardín de la Garnacha. El Ayuntamiento defiende su valor simbólico.

El Jardín de la Garnacha del parque de Macanaz, en el distrito de El Rabal, afronta su primera cosecha con un resultado muy pobre y con la asociación vecinal de la zona cuestionando tanto los cuidados que recibe como el propio planteamiento del proyecto. Así lo recoge un reportaje de elDiario.es Aragón, en el que vecinos y Ayuntamiento ofrecen lecturas opuestas sobre qué debe ser ese espacio.
820 metros cuadrados junto al Ebro
La plantación arrancó en marzo de 2025 en una parcela de unos 820 metros cuadrados a orillas del Ebro. Reúne 129 vides de las tres denominaciones de origen de la provincia: 44 de Calatayud, 37 de Cariñena y 48 de Campo de Borja. La actuación costó más de 34.000 euros y se encuadró dentro de la estrategia municipal en torno a la garnacha y a la actividad vitivinícola aragonesa.
Cuando el proyecto se presentó, en enero de 2025, la alcaldesa Natalia Chueca lo describió como un reclamo para zaragozanos y visitantes, un photocall en el que fotografiarse con las cepas y la basílica del Pilar de fondo, dentro del papel de Zaragoza como Capital Mundial de la Garnacha. Año y medio después, la entidad vecinal sostiene que ese objetivo no se ha cumplido.
"No se ve nunca jamás a un operario trabajar ahí"
Rafael Tejedor, presidente de la Asociación Vecinal Tío Jorge Arrabal, apunta directamente al mantenimiento. Según explica, cuando empieza a aparecer el fruto no se aplica ningún tratamiento, no se protegen los racimos con mallas para evitar que se pudran o se los coman los pájaros, no hay una limpieza a fondo de la zona y la poda no se hace de forma adecuada. La asociación añade que no ha detectado trabajos habituales en la parcela: "No se ve nunca jamás a un operario trabajar ahí", afirman.
A ello se suma el estado de parte de las plantas. Los vecinos calculan que durante los primeros meses de este año hubo que replantar alrededor de un tercio de las cepas después de que varias se secaran. El Consistorio confirma la reposición, pero la atribuye a que algunas plantas no se adaptaron al cambio de ubicación y sostiene que todo entró "dentro de lo previsible con este tipo de plantación".
El balance de esta primera vendimia es el que ha reabierto el debate. "Están las raspas del fruto, porque el fruto no ha salido", resume Tejedor. Y la frase que resume el desencanto vecinal: "Todavía no hemos visto un solo turista que vaya a ver el viñedo".
Sombra en lugar de cepas
La alternativa que plantea la asociación pasa por replantear el uso del espacio. "A lo mejor no es el sitio más idóneo para plantar vides", señala su presidente, que propone parras de crecimiento alto capaces de generar zonas de sombra: "Es lo que realmente necesita el parque, zonas de sombra, no necesita cepas".
El Ayuntamiento, en cambio, insiste ahora en el carácter simbólico del espacio: es un jardín, no un viñedo productivo, y no debería medirse por los kilos de uva que dé. Fuentes municipales apuntan además que no está previsto introducir cambios relevantes en el mantenimiento, con la confianza de que las plantas estén "mejor adaptadas conforme pase el tiempo".
El choque es, en el fondo, sobre el modelo. Para los vecinos del Arrabal, un jardín que no produce fruto ni atrae visitantes ocupa metros útiles de un parque muy usado; para el gobierno municipal, es un elemento identitario ligado a la marca de la ciudad. La discusión se suma a otras reclamaciones vecinales abiertas en el distrito, como la revisión de la licencia de una gasolinera en el Picarral, y llega en plena temporada de obras en la plaza de San Gregorio, también en el Arrabal.
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Elaborado a partir de información publicada por elDiario.es Aragón · Fuente primaria: documento original