La Guardia Civil pide no difundir vídeos de un delito antes de avisar a los agentes
La Guardia Civil de Zaragoza recomienda guardar las grabaciones y entregarlas a los agentes: publicarlas al momento puede avisar al autor de los hechos.

Ser testigo de un delito y sacar el móvil es hoy un reflejo casi automático. La Guardia Civil de Zaragoza advierte de que el problema no es grabar, sino lo que muchos hacen después: subir el vídeo a redes sociales o mandarlo por mensajería antes incluso de que los agentes lleguen al lugar. Ese gesto, según el instituto armado, puede echar a perder una investigación que acaba de arrancar.
El aviso llega a través de un vídeo divulgado por el propio cuerpo, en el que una agente resume la idea de partida: una grabación puede acabar acumulando visualizaciones o convertirse en la prueba que permita detener al autor de los hechos. Las dos cosas a la vez, difícilmente.
Por qué la prisa por publicar puede ser un problema
La explicación es sencilla. Si el vídeo circula por redes o por grupos de WhatsApp y Telegram, puede llegar también a la persona que ha cometido el delito. Al saberse grabada, esa persona puede cambiar su aspecto, deshacerse de ropa u objetos o averiguar quiénes fueron los testigos, con lo que las primeras horas de trabajo policial —las más útiles— se complican.
La agente lo plantea en esos términos en la grabación: "Mientras acumula visualizaciones, el autor puede descubrir que lo has grabado". De ahí la recomendación de contener el impulso, aunque las imágenes sean llamativas y tengan todas las papeletas para viralizarse.
Qué hacer, y en qué orden
La Guardia Civil marca una secuencia de pasos que no tiene nada de complicado:
- Avisar primero. Ante una situación de peligro o una emergencia, el teléfono es el 062, operativo las 24 horas, o el 112. Desde ahí se movilizan los recursos necesarios.
- Apartarse del lugar. Conviene alejarse para no contaminar posibles indicios y, si es posible, evitar que otras personas accedan a la zona hasta que lleguen los agentes. El paso de gente por el escenario interfiere en los primeros trabajos.
- Guardar el vídeo. No borrarlo, no reenviarlo: conservarlo y entregarlo directamente a los agentes cuando se presenten. Fotografías, grabaciones y otros documentos pueden aportarse como información de interés, e incluso adjuntarse a una denuncia.
No es una prohibición, es una cuestión de momento
El mensaje no es que esas imágenes no puedan difundirse nunca. Lo que se pide es esperar mientras puedan tener valor para la investigación. "Cuando la investigación lo permita, ya habrá tiempo de compartir la información", señala la agente en el vídeo, que cierra con una petición explícita: colaborar en la investigación y no avisar al presunto autor con publicaciones precipitadas.
El consejo encaja con un fenómeno cada vez más habitual en cualquier barrio de la ciudad: peleas, robos o accidentes que circulan en vídeo por grupos vecinales y cuentas locales minutos después de ocurrir, muchas veces antes de que se sepa qué ha pasado realmente. A esa difusión rápida se suma otro riesgo: la de imágenes que pueden afectar a la intimidad de víctimas o de personas ajenas a los hechos.
La información ha sido publicada por Aragón Digital, a partir del material divulgado por la Guardia Civil.
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Elaborado a partir de información publicada por Aragón Digital · Fuente primaria: documento original