Zaragoza licita por 18.145 euros el tratamiento contra la procesionaria del pino
El Ayuntamiento actuará en pinos de colegios, centros deportivos y zonas infantiles con trampas de feromonas, anillos de captura y cajas-nido.

El Ayuntamiento de Zaragoza ha puesto en marcha el expediente para contratar un tratamiento fitosanitario contra la procesionaria del pino en los puntos más sensibles de la ciudad. La actuación se concentrará en los pinos situados en equipamientos municipales frecuentados por población vulnerable: colegios públicos de Infantil y Primaria, centros deportivos y espacios de uso infantil.
El contrato ya ha salido a licitación con un presupuesto de 18.145 euros y un plazo de ejecución de ocho semanas desde que se notifique la adjudicación, según recoge Aragón Digital a partir del expediente municipal.
Dónde se va a actuar
La prioridad serán los emplazamientos donde ya se ha detectado la presencia de la plaga o donde el riesgo de afección es mayor. El informe municipal justifica la contratación por un doble motivo: conservar el estado sanitario del arbolado y reducir las molestias y riesgos que la procesionaria provoca en espacios públicos, sobre todo allí donde la exposición de la gente es más alta.
Conviene recordar por qué importa: los pelos urticantes de las orugas provocan reacciones cutáneas y oculares, y resultan especialmente peligrosos para niños pequeños y para perros, que tienden a acercar el hocico a las hileras de orugas cuando descienden del árbol. De ahí que el foco esté puesto en patios escolares, instalaciones deportivas y zonas de juego.
Un calendario que depende del termómetro
La planificación para 2027 parte de una premisa: la intensidad de la plaga varía mucho de un año a otro porque su ciclo biológico depende directamente de las temperaturas. Un invierno suave adelanta el descenso de las orugas; uno frío lo retrasa. Por eso el Servicio de Infraestructura Verde combina varias herramientas en lugar de fiarlo todo a un único tratamiento.
Entre esas medidas figura la retirada manual de los bolsones durante los meses de invierno, antes de que las orugas bajen al suelo para enterrarse. Es la fórmula más directa, aunque solo resulta viable en árboles accesibles.
Feromonas, anillos y cajas-nido
La segunda pata de la estrategia es la instalación de trampas de feromonas, que capturan a los machos adultos y reducen la reproducción. Además, aportan un dato valioso: permiten medir la población y ajustar las intervenciones posteriores en función de lo que indiquen las capturas.
A eso se suman los anillos de captura colocados en los troncos de más de 50 pinos a los que no se puede llegar con plataforma elevadora y que están en zonas sensibles. El sistema intercepta a las orugas cuando bajan por el tronco en fila. En los espacios verdes donde coinciden muchos pinos y presencia habitual de mascotas, el Ayuntamiento coloca carteles de aviso para que los usuarios extremen las precauciones.
La estrategia se completa con el control biológico. En los parques urbanos se mantienen más de 80 cajas-nido para favorecer la presencia de aves insectívoras y de murciélagos, depredadores naturales que ayudan a mantener a raya a la plaga sin recurrir a productos químicos.
Qué puedes hacer tú
Si ves un bolsón blanquecino colgando de las ramas de un pino o una fila de orugas en el suelo, lo recomendable es no tocarlas ni dejar que el perro se acerque, y avisar al Ayuntamiento. Los pelos urticantes siguen siendo activos incluso en bolsones caídos y aparentemente vacíos.
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Elaborado a partir de información publicada por Aragón Digital · Fuente primaria: documento original