Hace 25 años: Manolo García llenó el Príncipe Felipe en el Pilar de 2001
El 14 de octubre de 2001 el cantante catalán reunió a miles de personas en el pabellón zaragozano con la gira de «Nunca el tiempo es perdido».

Las Fiestas del Pilar han dejado en Zaragoza noches de concierto que todavía se recuerdan. Una de ellas se vivió el 14 de octubre de 2001, cuando Manolo García llenó el pabellón Príncipe Felipe con un espectáculo que, según la crónica que publicó entonces Aragón Digital, terminó con el público entregado de principio a fin.
Un pabellón lleno para el ex de El Último de la Fila
El cantante aterrizaba en la ciudad con el cartel de haber sido uno de los dos pilares de El Último de la Fila, la banda que marcó a varias generaciones durante los años ochenta y noventa. Esa herencia pesaba en la expectación: el recinto se llenó hasta arriba para verle en directo y comprobar hasta dónde llegaba su carrera en solitario.
La puesta en escena fue uno de los elementos que más llamó la atención de quienes estuvieron allí. El escenario se concibió como una escenografía cuidada, cargada de elementos de aire natural que remitían al disco que el artista presentaba por aquel entonces, «Nunca el tiempo es perdido», y se completó con un trabajo de iluminación muy elaborado que acompañó cada tema.
Saltos desde el primer acorde
La crónica de aquella noche destacaba sobre todo la energía del músico. Nada más arrancar la primera canción ya saltaba sobre las tablas, y ese impulso se contagió a los miles de asistentes, que cantaron y corearon durante toda la actuación sin apenas dar tregua.
Más allá del despliegue técnico, lo que quedó fue la complicidad entre artista y público. Los asistentes respondieron a cada canción y siguieron tarareando los temas incluso mientras abandonaban el pabellón, una señal bastante fiable de que el concierto había funcionado.
El redactor de entonces resumió la noche con un juego de palabras a partir del título del primer disco en solitario del cantante, Arena en los bolsillos: Manolo García había salido del Príncipe Felipe con el público metido en el bolsillo.
El Pilar, escaparate musical de la ciudad
Aquella cita encaja en una tradición que sigue viva: las fiestas de octubre convierten a Zaragoza, durante poco más de una semana, en una plaza de conciertos de primer nivel, con recintos grandes y escenarios al aire libre repartidos por la ciudad. Dos décadas y media después, la fórmula se mantiene, aunque los nombres y los formatos hayan cambiado.
En las ediciones recientes, los grandes conciertos gratuitos se han concentrado en el centro, con propuestas como las de los conciertos de la plaza del Pilar o las actuaciones tras el pregón, mientras que los pabellones siguen reservándose para espectáculos con entrada. También en el terreno del recuerdo, la ciudad guarda hitos como el pregón que Amaral leyó en 2006.
La noticia original, recuperada ahora por Aragón Digital dentro de su serie de efemérides, sirve de recordatorio de cómo se contaban las fiestas cuando los medios digitales aragoneses daban sus primeros pasos.
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Elaborado a partir de información publicada por Aragón Digital · Fuente primaria: documento original