El Ayuntamiento estudia regular los pisos turísticos en el Centro y el Casco
Urbanismo prepara un informe sobre las 753 viviendas de uso turístico de la ciudad, concentradas sobre todo en el Centro y el Casco Histórico.

El Ayuntamiento de Zaragoza trabaja en un informe sobre la situación de las viviendas de uso turístico en la ciudad con la vista puesta en una posible regulación de las zonas donde más se concentran: el Centro y el Casco Histórico. El documento, según ha avanzado Aragón Digital, se compartirá próximamente con los grupos municipales para abrir el debate sobre qué medidas cabe adoptar.
753 pisos turísticos, el 0,22% del parque
La cifra que está sobre la mesa procede del Instituto Nacional de Estadística: Zaragoza cuenta con unas 753 viviendas de uso turístico, lo que supone un 0,22% del parque residencial de la capital aragonesa. Es un porcentaje modesto si se compara con el de otras ciudades españolas con presión turística intensa, pero el problema, como suele ocurrir, no está en la media sino en la distribución: estos alojamientos no se reparten de manera uniforme por los barrios, sino que se agrupan en el entorno de la plaza del Pilar, el Tubo, San Pablo y el eje del paseo Independencia.
Ahí está el núcleo del debate municipal. Desde el área de Urbanismo se sostiene que el número de pisos turísticos lleva dos años estable, sin crecimiento significativo. El PSOE, en cambio, defiende que el volumen se ha disparado un 300% desde 2018, un dato que depende en buena medida del punto de partida que se tome y de qué registros se utilicen para el recuento.
La comparación con la vivienda pública
Los socialistas han introducido además un segundo argumento: mientras los alojamientos vacacionales crecían, el parque gestionado por Zaragoza Vivienda ha aumentado un 18% desde 2019. La comparación busca ilustrar que la oferta de vivienda asequible avanza a un ritmo muy inferior al del alquiler de corta estancia, en un momento en el que el acceso a un piso se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los vecinos.
El contraste conecta con otros indicadores recientes sobre el mercado del alquiler en la comunidad. Un informe sobre pobreza y exclusión en Aragón apuntaba que el esfuerzo que supone pagar el alquiler es uno de los factores que más golpea a los hogares con menos ingresos, especialmente a las familias monoparentales.
Quién tiene la competencia
La discusión no es solo municipal. La regulación de las viviendas de uso turístico está atravesada por un conflicto competencial entre el Gobierno central y las comunidades autónomas. El Gobierno de Aragón defiende que la ordenación, el control y la inspección de estos alojamientos corresponden a la comunidad, y rechaza que los pisos turísticos sean, por sí solos, los responsables de las dificultades para encontrar vivienda.
Esa posición encaja con la línea que el Ejecutivo autonómico mantiene en materia de vivienda y que ya ha generado choques con el Gobierno de España, como ocurrió con la renuncia a declarar zonas tensionadas y a los fondos estatales vinculados a esa figura.
Qué puede hacer el Ayuntamiento
Las herramientas municipales en esta materia pasan sobre todo por el urbanismo: limitar mediante el planeamiento en qué plantas o en qué zonas pueden implantarse estos alojamientos, o exigir condiciones específicas de licencia. Es la vía que han seguido otros ayuntamientos antes de que la cuestión acabara en los tribunales.
De momento, en Zaragoza no hay ninguna norma aprobada ni un calendario público. El paso inmediato es el informe que prepara Urbanismo y su traslado a los grupos políticos, que será el punto de arranque de una negociación en la que las cifras —y la forma de interpretarlas— van a pesar tanto como las propuestas.
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Elaborado a partir de información publicada por Aragón Digital · Fuente primaria: documento original