Casi 3.900 estudiantes extranjeros de 123 países pasaron por la Universidad de Zaragoza
Italia, Rumanía, China y Francia encabezan la lista. El prestigio académico y una ciudad asequible explican la elección, según el vicerrectorado.

La Universidad de Zaragoza cerró el curso pasado con 3.901 estudiantes internacionales llegados de 123 países a través de sus distintos programas de movilidad. Este curso, cerca de 600 proceden del programa Erasmus, el que más alumnado aporta, según los datos difundidos por la institución y recogidos por Aragón Digital con motivo del acto de bienvenida celebrado este lunes.
De dónde vienen
El mapa de procedencias tiene un claro eje europeo. Los grupos más numerosos son el italiano, con 496 alumnos, seguido del rumano (451), el chino (356) y el francés (271). En el bloque latinoamericano destacan mexicanos, colombianos, peruanos y ecuatorianos, que llegan por vías distintas al Erasmus clásico.
Porque la movilidad internacional del campus no se agota en ese programa. La universidad gestiona cerca de una decena de convocatorias: Movilidad Iberoamérica, Movilidad Norteamérica, Asia y Oceanía (Naao), las becas de doctorado con el Banco Santander, las becas con la Fundación Carolina, el Programa 1+X, un máster específico para estudiantes chinos o la beca de la Fundación Mujeres por África.
A ese contingente hay que sumar los 425 matriculados el año pasado en los Cursos de Español como Lengua Extranjera, una cifra que no incluye a los Erasmus, que también suelen apuntarse. Ahí el reparto cambia: 66 estudiantes chinos, 40 italianos, 23 marroquíes, 17 malienses y 16 japoneses.
Prestigio académico y una ciudad que se puede pagar
El vicerrector de Internacionalización y Cooperación, Sergio Salinas, atribuye el tirón a dos factores. El primero, la oferta académica: "Desde el punto de vista académico tiene unos buenos grados y másteres y por eso nos eligen". El segundo es más prosaico y tiene que ver con el bolsillo: considera que Zaragoza es una ciudad "cómoda" para vivir frente a Madrid o Barcelona, más "difíciles de pagar". Un argumento que conviene leer junto al debate local sobre el coste de el alojamiento para jóvenes en la ciudad.
Salinas subraya también el efecto sobre los alumnos de aquí: "Tienen la oportunidad de tener una experiencia internacional sin salir a casa, de convivir en las aulas con gente que viene de prácticamente todos los rincones del planeta, y con formas muy diferentes de pensar y de hacer las cosas".
Las razones, una por una
Los propios estudiantes dan motivos muy distintos. Eszter Antal, que cursa un máster relacionado con el Trabajo Social y la Terapia Ocupacional, buscaba un enfoque más "práctico" que el que conoció en Rumanía: "Puedo aprender mucho más y puedo intentar aplicar este sistema en mi país".
Zhang Yichi, estudiante chino de Turismo, vino a aprender el idioma y a moverse por Europa. Vive con una familia española y ya ha pasado por Pamplona, Madrid, Logroño o San Sebastián: "Me encanta viajar, y Europa y China son muy diferentes".
El francés Mattéo Morère, que estudia un máster de enseñanza del español como lengua extranjera, repite tras un primer curso aquí. Le atrajo la cercanía de los Pirineos, la historia de la ciudad y la conexión con Madrid y Barcelona: "Hay muchas cosas que hacer, no quería aburrirme".
La mexicana Isis Valeria Veloz llegó por el programa Erasmus Mundus para un máster en Ingeniería de Membranas. "Soy ingeniera química, y la Universidad de Zaragoza es una de las pocas universidades que tiene un programa tan específico", explica. Valora la proximidad cultural con España y compartir aula con compañeros de Pakistán o Bangladés.
Más allá del dato, la cifra tiene lectura urbana: varios miles de jóvenes que alquilan habitación, llenan bibliotecas, cafeterías y transporte público durante meses en los barrios próximos a los campus.
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Elaborado a partir de información publicada por Aragón Digital · Fuente primaria: documento original