Zaragoza se juega el título de Capital Verde Europea 2028 y 600.000 euros
La ciudad conoce este jueves en Guimarães si logra la capitalidad verde europea de 2028, un título que lleva aparejada una ayuda de 600.000 euros.

Zaragoza se juega esta semana uno de los reconocimientos ambientales con más peso del continente. La ciudad es candidata al título de Capital Verde Europea 2028 y el veredicto se conocerá el jueves en la ciudad portuguesa de Guimarães, según informa Aragón Digital. Más allá del prestigio, el galardón lleva aparejada una dotación económica directa de la Comisión Europea.
Qué hay en juego: 600.000 euros
La ciudad que obtiene la capitalidad recibe 600.000 euros de la Comisión Europea para desarrollar proyectos de transición ecológica y sostenibilidad urbana durante el año en que ostenta el título. No es un cheque en blanco: el dinero está vinculado a actuaciones concretas en los ámbitos que el propio galardón evalúa.
Entre esas áreas figuran la calidad del aire, la gestión del agua, las zonas verdes, la biodiversidad y la movilidad sostenible. En la práctica, el premio sirve para financiar iniciativas nuevas y para reforzar las que ya están en marcha, de modo que el reconocimiento funciona también como un compromiso de continuidad: la ciudad que gana se obliga a sostener y acelerar las políticas ambientales que la han llevado hasta ahí.
El escaparate internacional
El segundo gran efecto del título es la proyección exterior. Ser Capital Verde Europea coloca a una ciudad en el mapa como referente en sostenibilidad, algo que puede traducirse en atracción de turismo vinculado a esos valores, de talento y de inversiones. También abre la puerta a intercambiar experiencias con otras ciudades europeas que afrontan los mismos problemas: olas de calor, escasez de agua, contaminación o reorganización del transporte urbano.
Para una ciudad como Zaragoza, con un clima marcado por los veranos extremos y por la presión sobre los recursos hídricos, ese intercambio de soluciones no es un detalle menor. La capitalidad funciona como una red: las ciudades premiadas comparten proyectos, datos y modelos de gestión que después pueden aplicarse en otros municipios.
Una capitalidad que busca implicar al vecindario
El programa europeo no se agota en la gestión técnica. Uno de sus objetivos declarados es implicar directamente a la ciudadanía y convertir la sostenibilidad en un proyecto compartido, con más participación vecinal, mayor concienciación ambiental y nuevas iniciativas frente al cambio climático. Eso significa actividades en barrios, en centros educativos y en entidades sociales a lo largo de todo el año de capitalidad.
En el caso zaragozano, el título llegaría en un momento en el que la agenda ambiental y urbana de la ciudad está muy presente en el debate público, desde las zonas verdes de los distritos hasta la gestión de los servicios municipales. Experiencias como el viñedo urbano del parque Macanaz en el Arrabal ilustran el tipo de proyectos de pequeña escala que suelen acompañar a este tipo de programas.
Qué pasa el jueves
La decisión se toma en Guimarães, donde se reúne el jurado encargado de elegir a las ciudades galardonadas. Si Zaragoza sale elegida, el título se haría efectivo en 2028, con un periodo previo de preparación de los programas y actividades asociados.
Si no lo consigue, la candidatura no se pierde del todo: el proceso obliga a los ayuntamientos a recopilar y ordenar datos ambientales de la ciudad —agua, residuos, aire, ruido, zonas verdes, emisiones— que después sirven como diagnóstico para planificar. Ese inventario es, en sí mismo, una herramienta de gestión municipal al margen del resultado final.
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Elaborado a partir de información publicada por Aragón Digital · Fuente primaria: documento original