Siete historias del cementerio de Torrero que cuentan el pasado de Zaragoza
Una esfinge egipcia, el mausoleo de Joaquín Costa o las tapias de la represión: el camposanto de Torrero guarda casi dos siglos de memoria urbana.

Cada 1 de noviembre miles de zaragozanos suben a Torrero a dejar flores, pero pocos reparan en que el camposanto es también un museo al aire libre. Entre sus calles y panteones se condensan casi dos siglos de historia de la ciudad: arte funerario, apellidos de la burguesía industrial, ídolos populares y las cicatrices de la represión. Un repaso publicado por Aragón Digital recopila siete historias que ayudan a mirar el recinto con otros ojos.
Una esfinge en la zona más antigua
No hay que viajar a Egipto para encontrarse con una esfinge. En la parte más vieja del cementerio, una de estas figuras decora una sepultura. No es un capricho aislado: la fascinación por lo egipcio impregnó la arquitectura y las artes decorativas zaragozanas, sobre todo en las primeras décadas del siglo XX. Esa misma influencia se rastrea en elementos ornamentales del Teatro Principal o del Casino de Zaragoza.
El robo de una escultura de más de una tonelada
Entre los episodios más insólitos figura la desaparición de una pieza que pesaba más de una tonelada. Según la historia que se ha transmitido sobre el camposanto, quienes se la llevaron se presentaron como operarios encargados de restaurarla y usaron un camión para retirarla sin despertar sospechas. La familia descubrió después que la obra ya no estaba. El caso resume un problema recurrente del patrimonio funerario: la sustracción de esculturas y adornos, muchos de ellos de cobre o bronce.
La montaña artificial que nunca se levantó para Joaquín Costa
El mausoleo de Joaquín Costa, fallecido en 1911, es uno de los grandes referentes artísticos del recinto. Su muerte causó una enorme conmoción y abrió una polémica sobre dónde debían reposar sus restos: existía la intención de trasladarlos al Panteón de Hombres Ilustres de Madrid, pero la oposición popular impidió que salieran de Zaragoza. El proyecto inicial era mucho más ambicioso que el actual: una montaña artificial rematada por un busto monumental del pensador, una idea que habría cambiado por completo esa parte del cementerio y que nunca llegó a ejecutarse.
La primera enterrada fue una mujer
El primer enterramiento del cementerio lo protagonizó Manuela Moreno, sepultada en 1834. Su nombre forma parte de Las Imborrables, una iniciativa que recupera la memoria de mujeres ligadas a Zaragoza a partir de sus lugares de enterramiento y que pone el foco en figuras que no siempre han recibido el reconocimiento que merecían.
Las tapias y la memoria del siglo XX
No todo son anécdotas artísticas. Durante la Guerra Civil y la represión posterior, los muros del cementerio fueron escenario de fusilamientos. Hoy esas tapias y los espacios de homenaje funcionan como símbolo de memoria y recuerdo de las víctimas, y convierten el recinto en un testimonio directo de la historia contemporánea de la ciudad.
Panteones de industriales y de ídolos populares
Los panteones más monumentales hablan del peso de algunas familias en la economía zaragozana, como los Morón, vinculados a la histórica harinera del barrio de San José. Pero Torrero no es solo cosa de familias acomodadas: allí descansa el torero aragonés Florentino Ballesteros, cuya muerte provocó una multitudinaria manifestación de duelo, y también Jaime Ballesteros, Herrerín, otro nombre de la historia taurina local.
Esculturas con dirección comercial incluida
Un detalle casi desconocido: los escultores italianos Buzzi y Gussoni, con taller en la calle Cádiz, no se conformaban con firmar sus obras. Añadían además la dirección del establecimiento, de modo que cada monumento funerario funcionaba como reclamo para futuros clientes. Publicidad a la antigua usanza, tallada en piedra.
Entre el patrimonio artístico, la memoria histórica y las pequeñas curiosidades, el camposanto del distrito de Torrero-La Paz se confirma como uno de los espacios más singulares de Zaragoza, mucho más allá de la visita anual de Todos los Santos.
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Elaborado a partir de información publicada por Aragón Digital · Fuente primaria: documento original